Manifiesto

25 años de la EXPO. Nada que celebrar

Este año se cumple el 25 aniversario de la EXPO 92 de Sevilla. En aquellas fechas, el estado español, gobernado por el PSOE desde 1982, tira la casa por la ventana en su afán de demostrar al mundo el empuje   de “la joven democracia española”, dando una   imagen de modernidad mediante una serie de eventos : además de la Expo Internacional de Sevilla, se organizan las Olimpiadas de Barcelona, la Capitalidad Cultural de Europa en Madrid, y como telón de fondo, la celebración del V centenario del llamado descubrimiento de América, el mayor genocidio de la historia.

La EXPO de Sevilla constituye el pistoletazo de salida de los fastos del 92. Es el gran escaparate mundial del desarrollo tecnológico, la defensa a ultranza de la ciencia y la tecnología presentadas como soluciones para todos los problemas que se presentarían en el futuro.

Para la construcción de la EXPO van a emplear ingentes cantidades de dinero, energía, agua, y otros recursos dedicadas a crear nuevas infraestructuras (TAV, autovías, ampliación aeropuerto,…), hormigonar la Isla de la Cartuja de uso agrícola como sede de la EXPO, desplazar asentamientos de chabolas para maquillar el centro de la ciudad, disparando la especulación inmobiliaria y llevando 12.000 policías para mantener el   orden.

Ante las protestas pacíficas en vísperas de la EXPO, a las que además de gente del estado, acuden personas de otros países europeos e indígenas de América, el estado responde con brutalidad: 3 personas heridas de bala (una entra clínicamente muerta al hospital siendo salvada “in extremis”), decenas de heridas y 84 detenidas (de las cuales 11 pasan en prisión 3 semanas y 42 son expulsadas del país en aplicación de la Ley de extranjería). Fue una estrategia para que nadie se atreviera a enjuiciar el evento del 92. Posteriormente llegarían las detenciones y torturas de 45 independentistas en Cataluña en vísperas de las Olimpiadas.

A 25 años de aquellos acontecimientos, nos encontramos con que sólo un policía ha sido condenado por los hechos con algún mes de suspensión de servicios, ningún político ni empresario ha rendido cuentas por el desfalco económico ni por los casos de corrupción, ni  nadie ha hecho ningún ejercicio de autocrítica, artículos o libros de investigación sobre aquel evento y sus consecuencias.

Los que más padecen este tipo de macro-eventos son los barrios más humildes de Sevilla que sufrieron la mafia narco-policial del momento, que siguen sufriendo los efectos de la especulación, la falta de dotaciones, el desempleo y la marginación. En Andalucía, infraestructuras sobredimensionadas de la época estuvieron infrautilizadas muchos años, otras continúan así. Hoy día siguen construyéndolas mientras muchos pueblos no han solucionado aún sus problemas de abastecimiento de agua; el turismo ha devastado el litoral y el nivel de paro es uno de los más elevados del estado, obligando a amplios sectores de la población a vivir en malas condiciones o a emigrar. Al mismo tiempo, se cerró la frontera sur para   impedir la entrada   marroquís, argelin@s, senegales@s, etc…   habitantes de  antiguas colonias, que huyen de la miseria   causada por países y empresas europeas que aún hoy sobreexplotan los recursos naturales de sus países. Much@s de ell@s   trabajarán en un régimen de semi-esclavitud  en los invernaderos de Almería, la fresa de Huelva, empleadas de hogar, etc. y no se les dará la nacionalidad española hasta que no lleven 10 años explotad@s.

Por otro lado, las clases populares del estado español sufren las consecuencias de la crisis sistémica en forma de recortes, privatización de servicios públicos, desahucios, precariedad laboral y paro, mientras   el gobierno opera rescates a los bancos y se multiplican los casos de corrupción entre la clase política. Estos mismos bancos y empresas son los que empobrecen América del sur y otros continentes, esquilmando sus recursos naturales, creando monopolios económicos y turísticos, dando continuidad a la lógica colonial española.

Después de 25 años, el expolio continúa.

Asamblea de afectadas por la EXPO-represión